Animación a la lectura

Como todas las cosas sustanciales en la educación, nos damos cuenta de que la mejor animación a la lectura se forja con el patrón de conducta que aportan los padres, su estímulo, su pasión lectora y no su discurso aleccionador o la presión. El primer contacto con el libro debe realizarse a una edad muy temprana, mucho antes del aprendizaje del código lector, desde la cuna. Por ello a través de las Escuelas de Padres, Tutorías generales o individuales, boletines y revista tratamos de incentivar esa complicidad con nuestras familias. Desde el Primer Ciclo de Educación Infantil y dentro de la programación semanal de Estimulación Temprana, que elabora el Departamento de Orientación junto con las profesoras, fomentamos la actividad de Cuentacuentos y Dramatización.

Leer es una actividad solitaria, pero es precisamente en los primeros años de la vida cuando la lectura puede, debe, convertirse en actividad comunitaria; porque es así, y no de otra manera como los niños recurrirán al libro cuando el conocimiento y edad se lo permitan. Leyendo cuentos en voz alta se incorporan a la mente de los oyentes imágenes y pensamientos que la psique interioriza. Según los griegos, el lenguaje y el pensamiento se originan a través de la memoria, y nada se recuerda mejor que lo que se escucha atentamente durante los primeros años de la existencia.

Los niños necesitan que se les relaten cuentos desde que son muy pequeños. Es imprescindible para la formación, no sólo psicopedagógica e intelectual, también de la conciencia. El niño parte de sus imágenes interiores porque para él es lo más importante aquello que ve o imagina. Pero lo que ve dejaría de existir si no se le nombrara y las ensoñaciones llegarían a ser un material confuso. Los deseos, la necesidad de consuelo, los mecanismos de defensa, no son conscientes, pero a pesar de ser sentimientos inconcretos, reproducen historias que hay que hilvanar con coherencia. Se hace imprescindible la palabra porque se hace indispensable el pensamiento y viceversa. La palabra es bella, juguemos con ella, con su ordenación, su ritmo, con lista de objetos y formas, de sinónimos y antónimos, etc. Hay que hablar, narrar y leer a los niños antes, durante y después del aprendizaje lector.

Como hemos dicho en más de una ocasión la gran utilidad de la lectura es que nos enseña a explicar y explicarnos lo que somos, lo que sentimos, lo que nos ha pasado, lo que nos gustaría que sucediera. ¡El mejor alimento para la mente y el alma!

Sabemos que el agente motivador sustancial y el mejor recurso será el interés, y entusiasmo que proyecte el maestro sobre este trabajo, su nivel de implicación durante todo el proceso, independientemente del área y nivel que ocupe.

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